Qué comprar en la escapada y dónde encontrarlo

Media maleta de una escapada a Ávila vuelve llena de comida. Esto es lo que suele venir en ella y el tipo de sitio donde se compra cada cosa, sin nombres de tiendas.
Antes de nada, una nevera portátil en el maletero. Parece exagerado para un fin de semana hasta que se compra un chuletón el sábado por la mañana y hay que llevarlo cuarenta horas sin que se estropee.
En Ávila capital
Las yemas se compran en las confiterías del centro, que las venden en cajas de varios tamaños. Aguantan bien unos días fuera de la nevera, así que pueden ser lo primero que se compre el viernes.
La carne con indicación geográfica se encuentra en carnicerías de la ciudad, donde cualquier carnicero sabe explicar qué pieza conviene para la parrilla, cuál para guisar y cuál para un filete fino que se hace en un minuto, y si va a viajar se le pide envasada al vacío, cosa que la mayoría hace sin problema. Al vacío dura más.
Las judías, en tiendas de alimentación y ultramarinos. Mirad que el paquete lleve la etiqueta del consejo regulador si queréis las de El Barco de verdad.
En los pueblos de la sierra
Aquí cambia todo. En muchos pueblos no hay tienda. En los que la hay, es un comercio pequeño que vende de todo un poco. Lo que se encuentra en la sierra que no está en la ciudad suele estar en tres tipos de sitio.
- Las carnicerías y fábricas de embutido de los pueblos grandes de la comarca, que hacen su chorizo y su salchichón y los venden en el mismo local.
- Las queserías artesanas, que venden en la propia quesería si se avisa antes. Llamad: muchas son negocios familiares y no siempre hay alguien en el mostrador.
- Los mercados semanales de los pueblos cabecera de comarca, con puestos de fruta, verdura de huerta y, a veces, queso y miel de la zona.
En cualquiera de ellos se puede preguntar, y se debe. La gente de la sierra es reservada al principio y generosa en cuanto ve interés, y una conversación de cinco minutos en una carnicería da para saber dónde está el mejor queso de la comarca.
Setas
En otoño, si el año viene bueno, las fruterías y algunos mercados de la provincia venden setas del monte. Es la forma segura de comerlas. Recoger setas por vuestra cuenta exige conocerlas muy bien y, en muchos montes de Castilla y León, tener permiso de recolección. Un fin de semana no es el momento de aprender.
En Ortigosa y Manjabálago
En los dos pueblos del municipio no contéis con comprar nada el domingo. Son lugares pequeños, para pasear, ver la iglesia y el verraco, y bajar al río. La compra de la sierra, mejor hecha el sábado, y el pan del domingo, comprado la víspera.
Lo que sí podéis hacer allí es preguntar. Si alguien del pueblo hace queso, miel o tiene huerta, lo sabrá el que esté sentado en la plaza.
Al volver
El embutido curado aguanta semanas en un sitio fresco y seco, sin plástico. La carne, al congelador si no se va a comer en dos o tres días, y el queso envuelto en papel, nunca en film, en la parte menos fría de la nevera, que suele ser el cajón de abajo o la puerta.
Las judías aguantan hasta la cosecha siguiente. Las yemas no suelen llegar al martes, por otros motivos. El plan completo del fin de semana está en la portada.